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JAMES HORNER FILM MUSIC | septiembre 19, 2017 |

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FOR GREATER GLORY : UN ANÁLISIS

FOR GREATER GLORY : UN ANÁLISIS
Braulio Fernández Rodríguez
Artículo publicado en colaboración con Asturscore.com
 
For Greater Glory (2012) es el título para Estados Unidos de la cinta de producción mexicana Cristiada, estrenada la pasada primavera con gran éxito en su país de origen, y escasa repercusión en el mercado yankee.
 
For Greater Glory – La Película
Dirigida por el anteriormente director de efectos visuales Dean Wright, la película ofrece una visión sobre el conflicto armado que vivió México en 1926 entre el gobierno y un ejército revolucionario en defensa de los derechos de la iglesia católica, conocida como la revuelta cristera. Una historia contada desde el punto de vista cristiano con enormes dosis de devoción, y porqué no decirlo, con encomiable valentía, en tiempos como los actuales en que la religión ha pasado a un segundo plano.
Entre el reparto figuran estrellas como Andy García, en el papel del General Enrique Gorostieta, que lideró la revuelta, Oscar Isaac como Victoriano Ramírez, “El catorce”, o Catalina Sandino Moreno, como Adriana. Y también secundarios de lujo como Peter O´toole, como el padre Christopher, Rubén Blades como el presidente Calles, o Bruce Greenwood, como el embajador Morrow.
Todas las interpretaciones rallan a gran nivel, especialmente las de García y Isaac, y las de los menos conocidos Santiago Cabrera como el padre Vega, y el jovencísimo Mauricio Kuri, en el papel fundamental del niño José.
Como resultado, una película atrevida, emocionante, y sobre todo inspiradora, que sigue la línea épica de producciones americanas en las que la “libertad” es el “leit motif” principal. Aunque esta vez la ocasión lo merece, puesto que no están de más cintas que arrojen un poco de luz sobre la Historia.
En el apartado musical, la producción mexicana contó con un maestro en lo que a cintas épicas se refiere: James Horner. El norteamericano se desquita de la ocasión perdida con The Passion, de Mel Gibson, de abordar la temática religiosa, que aparece como una ocasión ideal para dar mayor profundidad a su estilo compositivo, en el que las ideas musicales se entrelazan en busca de una mayor comprensión, y hasta reflexión, más allá de las imágenes a las que sirve.
Con Cristiada, Horner elabora un rico tapiz en el que el color tiene gran importancia, trabajando en el mismo plano que la narración musical. Como herramientas para la primera faceta cuenta con la guitarra española, el arpa paraguayo, y sobre todo la voz sublime de Clara Sanabras, que se convierte en el estandarte principal del score. Para la segunda, la narrativa, Horner teje una banda sonora esencialmente temática, en la que la melodía es protagonista a lo largo de dos horas y media de película, y lo suficientemente variada y rica como para hacer del score una de sus mejores obras de los años recientes. Puro Horner. El de las grandes ocasiones.
 
Los temas
La banda sonora de For Greater Glory entendida por Horner debía tener en sus principales actores no a los que aparecen en pantalla, sino aquellos que no lo hacen. Las ideas y los sentimientos. Así, tenemos la fe y el martirio, en dura pugna el uno con el otro, afanándose por entenderse. La lucha, la resistencia, y la idea de libertad que la sostiene. Y por último el peso de la historia y de los actos de los hombres en ella.
Ese encuentro entre la fe y el martirio tiene su traslación musical en el tema principal de For Greater Glory, que aparece nada más comenzar la película en esa especie de obertura litúrgica que precede a los créditos iniciales. Estilo Ben – Hur de otro tiempo para mayor respeto de la profesión músico – cinematográfica que introduce además la letra, a modo de poema o oración, que conduce la melodía de este tema principal, con la voz de Clara Sanabras.
Es un tema hermoso, original para el repertorio “horneriano”, que en su propia esencia mezcla la solemnidad religiosa con la sinceridad, inocencia e irracionalidad de la fe. Aparece tocado principalmente con las cuerdas, violines y cellos, aunque casi siempre con la voz de Sanabras, brillando también en un par de ocasiones sin el acompañamiento vocal.
El segundo tema en orden de aparición en la película es el de la historia y sus actores. En esta ocasión, Horner recurre a su propia biblioteca de ideas para recuperar un tema secundario de The Four Feathers, de 2002, para llevarlo en esta ocasión al primer plano. A diferencia de aquella película, este tema suena aquí en todo lo alto, y se puede decir que Horner consigue con ello un efecto dramático que seguramente solo este tema podría darle.
Es un tema sencillo, muy lírico, y muy hermoso, que entrelaza a modo de narrador musical todos los actos de la dura historia que se cuenta, otorgándole una perspectiva mucho más positiva. También representa a los actores de la historia, como hemos dicho, y por ejemplo en el caso del niño José, conlleva el uso del viento madera para otorgarle mayor delicadeza o inocencia.
Por último, el tema de los Cristeros, el de la idea de libertad y la resistencia. Es un tema también muy “horneriano”, cuyo punto de partida recuerda a la música que acompañaba el vuelo de grifo en The Spiderwick Chronicles, aunque adquiere una dimensión completamente nueva aquí, mucho más rica en matices, menos espectacular y orquestal, y más lírica. Es un tema arrollador, que gana protagonismo conforme transcurre la película, y acaba convirtiéndose en una de sus principales apuestas, como demuestra el hecho de ser el elegido para la escena final.
Todos los temas tienen una cosa en común, habitual con Horner. Nunca suenan de la misma forma. Y no se trata de un cambio de instrumentación simplemente, sino que cambian incluso sus rutas melódicas hacia sus notas más reconocibles. Así, no solo el ritmo, o el color, los diferencian, sino también su estructura melódica, haciendo que la narración musical fluya de forma exquisita, y haciendo de su escucha una experiencia que requiere cierto tiempo, para una mayor satisfacción.
Hay otros temas secundarios, algunos relativos por ejemplo a la instrumentación. Es el caso del personaje de Oscar Isaac, uno de los más interesantes de la película, Victoriano Ramírez, apodado “El catorce”, que se apropia de, vamos a decirlo así, el sonido mexicano. Guitarra española y ese ritmo vivaz que asociamos a la música “mariachi”, convertidos eso sí, a la religión Horner, resultando en algunos de los highlights del score.
Hay también un tema asociado a la muerte, y que tiene su raíz en el tema de la fe, que hace su aparición en varias escenas en las que algunos de los protagonistas pierden la vida. Se trata de uno de los más acertados golpes de Horner para tejer su discurso musical, ya que aunque la música parece compadecerse de las víctimas, les recuerda para bien y para mal porqué han llegado hasta ahí, por verdadera que fuese su intención.
Otros temas, del ideario Horner, hacen su aparición en For Greater Glory en forma de cameo, dicen algunos, de copia, según otros, y en realidad continuando su habitual asociación de ideas. Es el caso de temas que recordarán a Braveheart, The Missing, y hasta Mighty Joe Young. En cualquier caso, se trata de breves apariciones.
Para el final dejamos referirnos a la más grande de las asociaciones de ideas musicales de la religión Horner. El motivo de las cuatro notas. El tema del peligro. El Parabará, vaya. Genial de nuevo. Imprescindible a todos los niveles. Inaccesible solo para los necios. Hay bien y mal. En esta película el mal es real. Parabará al canto.
 
La Música en la Película
La película empieza, como ya hemos dicho, con una singular obertura en la que solo se escucha y lee el poema cristiano escrito por James Horner, y que según parece, se ha propagado en ciertos círculos religiosos, adquiriendo cierto predicamento. También aquí, se nos presenta el tema principal de Cristiada (Entre la luz y el pecado), derivando tras él en el tema histórico, aquella idea secundaria de “Las cuatro plumas” que aquí se convierte en un golpe ganador para ganar profundidad dramática. El parabará, y de nuevo el tema principal, o del martirio, esta vez con redobles y coros, concluyen la primera escena, en la que el presidente de México, Plutarco Elías Calles, anuncia las medidas represoras contra la iglesia.
En The Death of Padre Christopher asistimos a uno de esos maravillosos “tour de force” a que Horner nos tiene acostumbrados, con más de diez minutos de duración. Empezando por un regreso a los ochenta, y el hermoso tema secundario de los niños, con trompas y flautas, acompañados de cuerda, en la idílica escena en que el joven José deambula por el pueblo, justo antes de que el motivo del peligro, y los redobles anticipen al tragedia que se avecina. Con un estilo similar a Una mente maravillosa, la voz de Clara Sanabras conduce el tema principal con grandes dosis de emotividad, antes de que asistamos a la primera rendición del tema Cristero, con cuerda, en la escena del asesinato del padre Christopher, una de las más emocionantes de la película, gracias también a la excelente interpretación de Peter O´toole.
A la mitad del corte escuchamos por vez primera también el motivo secundario que Horner asocia a la muerte, con la voz de Clara Sanabras de nuevo, y un sonido distante y hasta misterioso. Posiblemente el tema de la extremaunción. En esta pista este tema adquiere mucha mayor profundidad que en ningún otro momento de la cinta. La escena concluirá con una triste y lánguida rendición del tema del martirio, de nuevo con Sanabras como protagonista.
El ritmo del score cambia radicalmente con We´re Cristeros Now, que aunque arranca con el tema asociado a la muerte, pronto deja sitio para la acción. En una escena protagonizada por el personaje de Oscar Isaac, apodado “el catorce” precisamente por sus hazañas en esta escena, en la que bate a igual número de militares del gobierno. La guitarra española se asocia por completo a este rebelde cristero, más cercano a Villa y Zapata que ningún otro, por lo cual Horner no duda en dedicarle una “españolada”, o “mexicanada”, como se prefiera, con toques a La Máscara del Zorro, y un crescendo final que traerá al primer plano el tema de los cristeros, seguido de un pasaje con trompas de singular belleza.
En Goro and Tula, el General Gorostieta que interpreta Andy García se confiesa ante su esposa, Tula, que interpreta Eva Longoria, y reconoce los verdaderos motivos por los que acepta liderar la rebelión cristera. Éstos son diferentes a los de los religiosos (Gorostieta no es un seguidor de la fe católica), Horner no emplea el tema cristero, sino el tema “histórico” (el de las cuatro plumas), ya que en él se funde una idea común entre la lucha religiosa y la que Gorostieta defiende: la libertad. Sea como fuere, Horner concluye el tema con una pausada, y puede que una de las mejores, rendición del tema principal, del martirio, como hace con todos los personajes a los que anticipa su destino en esta historia de lucha por la libertad religiosa. No da puntada sin hilo.
Al personaje de Andy García va dedicada buena parte de la siguiente pista, General Gorostieta, que arranca con redobles de tambor y un solo de trompeta para el tema cristero. Las trompetas continúan siendo protagonistas en clave pausada a lo largo de la primera mitad del tema mientras Gorostieta expone sus planes para la victoria nada más tomar el mando de operaciones en el refugio Cristero.
Elevando el tono, Horner emplea la sección de cuerda y el apoyo de los metales para llevar este tema a uno de sus puntos álgidos, hacia la mitad del corte. Antes de que el motivo de las cuatro notas devuelva gravedad a la narración, alternándose con redobles, trompetas y cuerdas, en uno de esos momentos de gran excitación y épica que han hecho de Horner el maestro que es en este tipo de situaciones (hacia los cinco minutos y medio de pista).
La escena acaba con Gorostieta recordando a su familia, mientras las trompas otorgan calidez al momento, y los instrumentos de viento traen al primer plano el tema cristero, que acaba de conformar al General en uno más de los rebeldes católicos.
En The Dead City los cristeros visitan una ciudad arrasada, como su propio nombre indica, y en esta larga pieza Horner aprovecha los coros, las cuerdas, y los toques de campana para tejer un triste adagio que vive muy cerca de la música religiosa, quizá más que cualquier otra nota de la banda sonora, al margen de la letra del tema principal. Hacia la mitad de la pista aparecerá el shakuhachi, marca de la casa, para conducir la tensión, de forma más grave, sin perder las masas corales o el motivo de las cuatro notas, y hasta los redobles. En estos ritmos se aprecia un estilo compositivo para la acción similar al del score que Horner compuso a renglón seguido, Black Gold.
El tema principal vuelve a escena en Men Will Fire Bullets, But God Decides Where They Land, de nuevo, y como en el grueso medio del score, sin Clara Sanabras al frente, para dejar paso al tema de los cristeros, que con una nueva intervención de la guitarra española concluirá con esa melodía española que recuerda al Zorro, antes de que aparezca el primer cameo de Braveheart cuando Gorostieta arenga a sus hombres, también montado a caballo como William Wallace.
Un crescendo con trompetas y percusión deriva en una nueva rendición del tema cristero, y posteriormente del tema histórico, para una de esas escenas sin diálogo ni efectos sonoros de transición en las que la música queda tan bien en el cine.
La música de acción toma en ese momento el mando, con tres cortes seguidos: José Saves Catorce, Ambush, y A Bullet on the Floor. En el segundo de ellos regresa ese sonido de percusión seca que también utiliza en el final de Black Gold, en uno de los mejores momentos de acción de la cinta, con la inclusión de los coros “a lo Avatar”, guitarra, “parabará” y excitación total. La coda final de la guitarra, y lo que ello conlleva, es la clave final de la secuencia musical, apoyando como nunca antes el tema cristero. Y en el último, escribe una gran secuencia de tensión, palpable en las imágenes, que concluye con un cameo del tema épico de The Missing, con variaciones y coros, por supuesto, para deleite del aficionado.
Con José´s Martyrdom llegamos al clímax religioso de la película, ya que sin revelar nada que no haga ya el título del corte, asistimos al martirio de uno de los personajes principales de la película. Aquí, el tema principal es omnipresente, y omnimpotente. Está Clara Sanabras, pero también todo el coro, el cello, redobles, y muy cerca del minuto dos, el momento más sobrecogedor de todo el score, desde luego de la película, pero también uno de los momentos más sentidos y hermosos de la amplia filmografía de Horner.
En Death, Sanabras murmura el tema principal, al principio, mientras el tema de la muerte, de la extremaunción que apareció por vez primera en The Death of Padre Christopher, uniendo más allá de las imágenes el vínculo entre los dos mártires que protagonizan las escenas: sacerdote y monaguillo, como padre e hijo para la vida religiosa.
El final de la película se desarrolla por completo en Cristeros, ya que aunque el clímax de la historia parece haber pasado, se desconoce el destino de algunos de los personajes principales. Es el caso del General Gorostieta, y del padre Vega, protagonistas de la escena final. Una secuencia en la que se materializa, de un modo que solo un católico puede comprender (los críticos con la película dicen que el final está mal editado), la victoria cristera.
Horner regresa a los patrones de la música de acción de Ambush, intercalando el tema histórico, el motivo del peligro, y finalmente el tema de los cristeros, que tendrá para regocijarse en si mismo hasta el final con el acompañamiento de los coros, cuerdas urgentes y dramáticas al más puro estilo Horner.
En ese momento ya no hay duda de que los temas histórico y cristero pertenecen única y exclusivamente a For Greater Glory, a los personajes de Andy García, de Peter O´toole, de Oscar Isaac o de Santiago Cabrera. Cabe destacar la novedosa (para el canon Horner) percusión de la parte final, útil para marcar la diferencia en la secuencia final, con la rendición final del tema cristero, que cierra la cinta y la historia, justo antes de que el tema histórico cierre del mismo modo que abrió, “tan solo otro capítulo de la Historia”.
En Just Another Chapter of History, que acompaña los cuidados e interesantes créditos finales, se recuperan los tres temas principales, incluida una última aparición en referencia musical a Braveheart. Destaca especialmente la versión con la sección de violines del tema del martirio, que encuentra en este espacio una última y bella rendición.
 
Es personal
La banda sonora de Cristiada se hizo esperar más de la cuenta. A las dificultades para encontrar una distribución en Estados Unidos, se unió después un periodo de larga espera por una discográfica que lanzase al mercado el score de James Horner. Fue finalmente, y de nuevo, Varese Sarabande quién se atrevió a despejar las dudas de los aficionados, que veían en For Greater Glory una ocasión singular para que el compositor californiano diese rienda suelta a su imaginería épica y romántica, perfecta para narrar las desventuras de los hombres buenos en la Historia.
Para el que escribe, este score cumple todas las expectativas en ese sentido, pero también las supera, al conseguir un nutrido, variado, acertado, e incluso novedoso, repertorio temático. El tema principal, el del martirio, es un golpe ganador a todos los niveles, como también lo es la elección de Clara Sanabras, y el atrevimiento de poner letra a la melodía. Los otros dos temas, sin llegar a ser tan rompedores, están excelentemente elegidos para la ocasión, así como el puntual uso de la guitarra, del arpa paraguayo, y los ajedrezados melódicos de sabor hispano.
En definitiva, una banda sonora que está a la altura de las grandes obras del compositor, con la diferencia respecto a otras (léase Braveheart o Leyendas de pasión), de que For Greater Glory no ha conseguido la repercusión de aquellas, y por ello posiblemente pase al olvido. No debería ser así para los amantes de la música de James Horner, como tampoco para los aficionados al cine histórico, y por supuesto a los católicos, que pueden encontrar aquí una buena excusa para presumir de valores.
Con la habitual conexión de ideas a la que nos tiene tan acostumbrado Horner, la música se convierte en un elemento fundamental para contar la historia. Y como muestra de ello la sensacional obertura que se le dedica a la música al principio de la película. Y es que puede que éste sea “tan solo otro capítulo de la Historia”, otra épica histórica para el compositor. No importa. Todos son iguales a los ojos de James Horner.